Perros Chinos

El tener una novia o esposa extranjera, o simplemente perteneciente a otra cultura, es  para ambos como el tener otra vida fuera de la vida cotidiana, algo que le da mucho sabor a nuestra existencia, además que después de cierto tiempo y cuando se tiene una relación seria con una persona de otra cultura, ésta comienza a echar raíz en uno mismo y se vuelve parte de nosotros, convirtiéndonos en personas biculturales.

Esto lo digo porque desde hace ya hace cuatro años he estado en una relación con una mujer de nacionalidad china, a quien conocí en aquel país y después, por razones del destino, ella llegó a este país, lo que ha hecho las cosas mucho más sencillas y muy bonitas hasta la fecha.

Durante este tiempo me he sumergido mucho en su cultura, de la misma manera que ella se ha sumergido en la mía; no obstante, hay ciertas cosas todavía que ambos aun ignoramos, como es normal.

Hemos de saber que aunque no nos guste la cultura opuesta, es muy importante conocerla bien, ya que esto hará el puente entre las dos culturas más fuerte y nos permitirá conocer mejor a la otra persona, ya que su modo de ser siempre será gemelo a su cultura.

Por esta razón, intentamos hacer un esfuerzo para reducir nuestra ignorancia en la cultura del otro mediante los mayores medios posibles, como lo es el atender a eventos culturales de ambas culturas.

La semana  pasada vinieron unos artesanos chinos a México, para exponer figuras creadas con mármol y ónix, muchas de ellas hechas y labradas a mano en muchas de las millones de aldeas en toda china.

Al enterarnos de esto, decidimos ir a ver aquellos productos labrados, algo que me pareció una excelente idea, debido a que siempre he encontrado a los artefactos  orientales muy interesantes, por la simbología que estos imponen sobre todo lo que hacen.

La exposición  fue en una casa perteneciente a un ex embajador chino, quien decidió establecerse en México después de su servicio a su gobierno en este país, ya que aquí vio mucha oportunidad de negocio.

fu_dog

La casa era completamente al estilo chino en construcción, planeación y distribución, así como en el cultivo de sus cuatro jardines, que verdaderamente hacían a uno pensar  que se encontraba en la misma China.

Debido a que la tradición china dictamina que todo debe estar en armonía con sus alrededores, los artefactos estaban distribuidos por toda la casa de acuerdo con su naturaleza, es decir, dentro o fuera de la casa.

Dentro de la gran gama de artefactos de mármol y ónix que había, una figura en especial fue la que me llamó mucho la atención.

Se trata de los Perros Chinos, en inglés conocidos con el nombre de “Fu Dogs”, una especie de perro guardián mezclada con un dragón pequeño, cuya función es resguardar su casa de malos espíritus y de malas personas.

Estos Perros Chinos estaban distribuidos en las esquinas de los jardines y en la entrada de la casa, dando una extraña apariencia imperial y supersticiosa; sin embargo, debido a su material, se convertían en objetos de inmensa belleza.

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