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Por qué debes vivir un festival de música

Nov 20, 2016 | Posted by in Uncategorized | 0

Existen muchas formas de experimentar la cultura de un país, de una civilización y de la humanidad entera; una de ellas es la música, esa expresión artística que algunos filósofos consideraron la máxima creación del intelecto.

Sí, la música sigue reglas muy precisas, pero también permite que la imaginación vuele y es capaz de mover y despertar las más diversas emociones.

La música también puede disfrutarse de variadas formas; ya sea en un recinto especialmente diseñado para la presentación de conciertos; en casa, con ayuda de un buen equipo de sonido; o como se acostumbra en la actualidad, en un festival de música.

Bueno, hay que admitir que semejantes eventos no son una invención de nuestro siglo; sin embargo, el formato al que me refiero es el que nació con los grandes festivales de la era hippie, como Woodstock, y del que hoy encontramos variantes en muchas ciudades alrededor del mundo.

En efecto, hablo de festivales como el Primavera Sound, de Barcelona, el festival de Glastonbury, o el Corona Capital, que en estos días debió llenar varios hoteles en México DF.

Disfrutar de la música en este tipo de eventos es algo muy particular. Sin duda no es lo mismo que hacerlo en una sala de conciertos, pues los festivales suelen llevarse a cabo al aire libre y esto puede ocasionar algunas fallas en el sonido, que desalientan a los más puristas.

Obviamente, tampoco se compara con la experiencia más íntima de escuchar música en casa y ni siquiera con acudir al concierto de una sola banda. En los festivales puede haber cierto caos, problemas con las luces y el sonido, como ya dijimos, y embates constantes de la lluvia, el viento, el sol o el calor, o todo ello en distintos tiempos. Pero también hay sentimientos, emociones y acontecimientos que difícilmente pueden experimentarse en otras circunstancias.

Estas son algunas razones por las que todo amante de la música debe vivir al menos un festival:

festival

  1. Es una forma muy especial de viajar

En muchas ocasiones, el asistir a un festival de música implica viajar a una ciudad vecina o incluso a otro país. Dirás que es como cualquier salida de vacaciones, pero el hecho es que el viaje tiene sus peculiaridades. En algunos casos existe la posibilidad de acampar; en otros, la sede no está en una gran ciudad, y hay que hacer un recorrido en autobús o tren para llegar a donde se lleva a cabo el evento. Y en cualquier circunstancia, terminarás por descubrir lugares y personajes que nunca hubieras conocido, de no haber ido precisamente a un festival de música.

  1. Es una oportunidad de conocer gente

Los festivales de música también se caracterizan por crear espacios para convivir y conocer gente de distintos lugares del mundo. Podrás encontrar gente que te parecerá muy distinta, pero al mismo tiempo sabrás que tienes algo en común con ellos, la música.

  1. Verás a más de un gran artista en un solo lugar

Los buenos festivales son garantía de esto, al punto de que a veces te dejan con cierta frustración porque no puedes estar en dos lugares al mismo tiempo. Sin embargo, aunque te quedes con ganas de ver algunos espectáculos, sin duda podrás disfrutar de varios.

  1. Formarás recuerdos que te acompañarán siempre

Ver a esa banda a la que ni te imaginabas que podrías escuchar en vivo; cantar tu canción favorita junto a mil voces más; conocer a una persona muy especial; perder tu teléfono nuevo y reencontrar a un viejo amigo. Estas y otras experiencias inolvidables pueden ocurrirte y serán de esos recuerdos que en un futuro te harán pensar que todo lo que has hecho ha valido la pena.

Perros Chinos

Nov 4, 2016 | Posted by in Uncategorized | 0

El tener una novia o esposa extranjera, o simplemente perteneciente a otra cultura, es  para ambos como el tener otra vida fuera de la vida cotidiana, algo que le da mucho sabor a nuestra existencia, además que después de cierto tiempo y cuando se tiene una relación seria con una persona de otra cultura, ésta comienza a echar raíz en uno mismo y se vuelve parte de nosotros, convirtiéndonos en personas biculturales.

Esto lo digo porque desde hace ya hace cuatro años he estado en una relación con una mujer de nacionalidad china, a quien conocí en aquel país y después, por razones del destino, ella llegó a este país, lo que ha hecho las cosas mucho más sencillas y muy bonitas hasta la fecha.

Durante este tiempo me he sumergido mucho en su cultura, de la misma manera que ella se ha sumergido en la mía; no obstante, hay ciertas cosas todavía que ambos aun ignoramos, como es normal.

Hemos de saber que aunque no nos guste la cultura opuesta, es muy importante conocerla bien, ya que esto hará el puente entre las dos culturas más fuerte y nos permitirá conocer mejor a la otra persona, ya que su modo de ser siempre será gemelo a su cultura.

Por esta razón, intentamos hacer un esfuerzo para reducir nuestra ignorancia en la cultura del otro mediante los mayores medios posibles, como lo es el atender a eventos culturales de ambas culturas.

La semana  pasada vinieron unos artesanos chinos a México, para exponer figuras creadas con mármol y ónix, muchas de ellas hechas y labradas a mano en muchas de las millones de aldeas en toda china.

Al enterarnos de esto, decidimos ir a ver aquellos productos labrados, algo que me pareció una excelente idea, debido a que siempre he encontrado a los artefactos  orientales muy interesantes, por la simbología que estos imponen sobre todo lo que hacen.

La exposición  fue en una casa perteneciente a un ex embajador chino, quien decidió establecerse en México después de su servicio a su gobierno en este país, ya que aquí vio mucha oportunidad de negocio.

fu_dog

La casa era completamente al estilo chino en construcción, planeación y distribución, así como en el cultivo de sus cuatro jardines, que verdaderamente hacían a uno pensar  que se encontraba en la misma China.

Debido a que la tradición china dictamina que todo debe estar en armonía con sus alrededores, los artefactos estaban distribuidos por toda la casa de acuerdo con su naturaleza, es decir, dentro o fuera de la casa.

Dentro de la gran gama de artefactos de mármol y ónix que había, una figura en especial fue la que me llamó mucho la atención.

Se trata de los Perros Chinos, en inglés conocidos con el nombre de “Fu Dogs”, una especie de perro guardián mezclada con un dragón pequeño, cuya función es resguardar su casa de malos espíritus y de malas personas.

Estos Perros Chinos estaban distribuidos en las esquinas de los jardines y en la entrada de la casa, dando una extraña apariencia imperial y supersticiosa; sin embargo, debido a su material, se convertían en objetos de inmensa belleza.